Las presentaciones de PowerPoint se acaban pareciendo demasiado, aún cuando sus autores sean diferentes. Y el parecido no se rompe simplemente cambiando el fondo, o el color del texto o escogiendo una fuente de las muchas que el programa nos propone (no te engañes, la mayoría es mejor no usarlas si no quieres que tu imagen pública quede seriamente dañada…).
Ahora que la comunicación epistolar está en desuso, que las clases de caligrafía son un recuerdo del pasado y que nos hemos acostumbrado a pasar de la arial a la verdana con soltura, todavía hay quien nos pone fácil el usar nuestra propia letra, incorporada como fuente a nuestro ordenador. La manera de generar nuestra fuente personal es muy sencilla y en este sitio web te lo explican paso a paso.
Creo que la única limitación para usar esta tecnología no es que seas un experto y te manejes con agilidad en internet; de hecho es algo mucho más simple: que tengas una buena letra. No es mi caso, lamentablemente, así que seguiré con mi verdana…

